Uno de los libros más adaptados, además de ser un clásico, es también parte importante de la vida de cualquier ser humano, lo haya leído o no. Lo que sucede es que no todos han tenido entre sus manos el ejemplar, sin embargo todos, repito, todos conocemos la historia de Romeo y Julieta del maestro William Shakespeare.Cada vez que leemos, escuchamos o decimos algo respecto a ésta obra, automáticamente la relacionamos con el primer amor, con la pérdida del amor, con las maripositas en el estómago. Es un clásico y lo mejor de todo es que continúa vigente. No tengo la mínima idea de cuántas adaptaciones se han realizado y como es una obra de teatro, facilita muchísimo llevarla a cualquier tipo de muestra, llámese televisión, teatro, ballet o cine, en cualquiera de sus géneros.
Yo tenía catorce años cuando me encontré a Romeo y Julieta en la sala de una tía, mi mamá me había hablado de la película que tanto le había gustado cuando era jovencita y desde luego que no perdí tiempo, había que documentarse. Obviamente no me tocó ver la película de Franco Zeffirelli en cine, así que cuando terminé de leerla le pedí a mi papá que la rentara, pero sucedió algo similar que con "El Nombre de la Rosa", había un desnudo y no me dejaban verla aún, así que cuando al fin la pasaron en la televisión ya habían corrido un par de años más. Por supuesto que "la escena del terror" la cortaron y estaba doblada, pero no me importó.
Suspiré y suspiré toda la bendita película, quería ser Olivia Hussey (una criatura preciosa que era sin dudas Julieta encarnada) y añoraba que un Romeo como Leonard Whiting (uno de los rostros más hermosos que he tenido el placer de ver) me cortejara en la ventana de mi cuarto (que carecía de balcón). La película fué perfecta, el vestuario, las coreografías, la fotografía era una belleza, los escenarios, todo, se cuidó hasta el último detalle y lo aprecié muchísimo. Es que hasta el tema, la canción es preciosa. Y así pasé otros casi cinco años más, recordando una versión impecable de uno de mis relatos favoritos... hasta que Baz Luhrmann tuviera la puntada de hacer su versión.
No puedo decir que la película Romeo + Julieta sea buena pero tampoco del todo mala, me gustó el formato, la edición y la actuación de John Leguizamo como Tibaldo así como el excéntrico Mercucio que interpretó Harold Perrineaud, pero la consideré un sacrilegio. Visualmente interesante, pero nada más. Como tampoco fuí fan de Leonardo DiCaprio, obviamente no surtió ningún efecto sobre mí ése Romeo. No me hizo feliz escuchar los diálogo originales diciéndolos de maneras tan vulgares en algunas escenas, tengo la impresión de que se intentó llegar al público adolescente dándole ésa intención a las frases, pero no estoy segura de que haya surtido efecto. La única conección que noté, sobre todo en el cine, fué la de las chicas con Leo.
Déjenme hacer un paréntesis acá, lo que sucede es que parte de la película de Lhurmann, fué filmada en la ciudad en la que vivía, me tocó de hecho ver algunas escenas en vivo y a todo color, de alguna manera se podría decir que tuve una participación (y no crean que fué a propósito, fué el peor de mis ridículos documentados en la historia y que otro día les contaré). Desde luego, cuando se estrenó, mi hermano y yo fuimos a verla, curiosamente nos tocó una fila en la sala en la que habían sólo muchachos y el resto, pura niña pegando de gritos cada vez que salía DiCaprio en pantalla ¡háganme el cochino favor!En fin, tuve las dos versiones en mi haber, ambas las valoro por sus aciertos, sin embargo tengo una preferencia por la de Franco Zeffirelli. A pesar de ver nuestro mexicanísimo y hermosísimo Palacio de Chapultepec como la casa de los Capuleto, nuestra Ciudad de México como Verona y el puerto de Veracruz como Verona Beach, a pesar de todo eso... me quedo con la versión de 1968 ¿y ustedes?
Salu2.
