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jueves, 25 de junio de 2009

Para dramas...Shakespeare. ¿O no?




Normalmente me considero una fan de William Shakespeare, pero para ser totalmente honesta, creo que conforme pasan los años, suelo aguantar menos la tragedia. Seguramente la suceptibilidad la debo traer a flor de piel y por eso no aguanto nada, pero en fin.


¿Recuerdan que les platiqué en otra entrada de cuando conocí a "Romeo y Julieta" en la sala de mi tía? Bueno, pués también ahí me fueron presentados "Hamlet", "Otelo", "El Rey Lear" y "Tito Andrónico" (¡Vaya, pura gente animada! Todos muy felices). Como se darán cuenta, se trataba de un volumen de sus tragedias, por lo que cada vez que abría y cerraba ése libro con semejantes historias, requería de una cajita de pañuelos desechables.



Hoy, le toca al drama y escogí "Hamlet", por varias razones, principalmente porque es una de las obras que evoca los sentimientos más oscuros que un ser humano puede generar y experimentar, no dudo que haya otras que también lo hagan, pero para mí, ésta es la que me representa mejor el género. Creo que es un ícono entre los libros de drama.

Desde luego, después de leer "Romeo y Julieta", le dediqué mi atención a las demás obras que venían en el libro, todas ellas fueron terribles (en el buen sentido), de lo más crueles y devastadoras. "Hamlet" no se quedó atrás, no sólo hay asesinatos, intriga, celos, locura, violencia, incesto... ¿No les digo? ¡Sólo cosas lindas encontrarán acá! Además es una obra que no sólo cautivó a adultos, también los pequeños han tenido su dosis amarga de éste relato.



Tenía como quince años cuando terminé de leerlo, fué la última que leí de Shakespeare y para mí, fué "cerrar con broche de oro", me gustó tanto que la volví a leer en seguida. Es que el final es tan, tan, taaaan grave, tan fuerte, que simplemente no me creía que hubiera acabado de ésa manera. Y lo releí con la firme convicción de que algo me habría perdido o que tal vez, jejeje, releyendo cambiaría el fin de la historia. (Una que es terca, ustedes me disculparán).




En fin, para adaptaciones al cine, hay tantas y pocas he tenido el gusto de ver. Por un milagro, logré ver la adaptación de 1948 con un Laurence Olivier que no me convenció del todo, pero en términos generales, bien. Bueno, versiones de teatro ví una y me gustó a secas, no es una de mis mejores experiencias en teatro, pero me gustó. La de Disney, que básicamente desmembró ésta obra con "El Rey León", pero bueno "Hakuna Matata" estuvo bien. Hubo otra adaptación, la cual era protagonizada por Ethan Hawke, la verdad, la verdad... mejor no la ví. Me dió pánico, no es que crea que éste actor es malo, pero de ninguna manera lo podría ver como Hamlet y menos en una época actual, en Nueva York.



La adaptación que trajera Kenneth Branagh en 1996, fué maravillosa, también admiro el trabajo de Kate Winslet y como Ofelia, se lució. En general, tiene tremendo repartazo. La película es genial y eso que no he visto la versión larga de cuatro horas. Pero para no variar, mi querido Franco Zefferelli, nos llevó a la Dinamarca de aquellas épocas de la mano de un Mel Gibson, como Hamlet, que yo no conocía actuando como Dios manda; con una Ofelia fantástica que hizo Helena Bonham Carter y la reina Gertrudis caracterizada por la increíble Glenn Close, disculpen que sólo mencione a éstos tres, pero es que fueron quienes más me impactaron con sus interpretaciones.



Sé que seguramente, ustedes tendrán alguna versión preferida diferente a la mía, así que chicos y chicas, los invito a que compartan sus comentarios.







Les mando un abrazo y salu2 lacrimosos.