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sábado, 12 de diciembre de 2009

No traspasa las fronteras, en realidad... las traza.

¿Han leído algún libro, que una vez que lo terminas, le das besos? Un libro que no sólo te ha gustado, si no que también sentiste que la tinta con la que fue escrito anda circulando por tus venas. Yo sí,no puedo afirmar que haya sido sólo uno, pero hoy les contaré de uno de mis favoritos.

Michael Ondaatje me regaló una historia entrañable, me sumergió en uno de los romances más tórridos y dolorosos, un libro besable y que también, irónicamente, pasa a formar parte de las filas de mi absurda obsesión con cierto territorio.

"El Paciente Inglés", me puso la piel de gallina, descaradamente me arrancó lágrimas, me hizo enamorarme y suspirar, logró que mis manos se empaparan de sudor, me acaloró...¡Vaya, ése libro me alimentó el alma, es poesía pura! Obviamente se los recomiendo ampliamente, haya o no tenido el placer de conocer ésta obra.


Una maestra de redacción un día nos comentó, que Flaubert era básicamente un diccionario andante, conocía infinidad de palabras y que era tal su conocimiento, que imitaba con ellas los sonidos de las cosas que estaba describiendo. No tengo idea si Ondaatje sea tan letrado, pero de que sabe cómo usar las palabras y cómo trasladar al lector dentro de los parajes creados en su mente, sabe y muy bien que lo sabe. En mi vida he estado en algún desierto pero ¡ah, cómo me hizo tragar arena éste autor! Jajaja, tal vez éso no salió como esperaba, el hecho es que viví ése libro.
Vamos a lo que sigue, la adaptación. Una de las pérdidas más grandes que ha tenido el cine, ha sido la de la existencia de Anthony Minghella. Me encanta el trabajo que dejó hecho, unas historias de amores accidentados y un cuento de traición y muerte. La versión que plasmó el cine en 1993 de "El Paciente Inglés" fué ejemplar. Ralph Fiennes me partió el corazón y Juliette Binoche me dejó fascinada. El guión fué perfecto, la fotografía ... las tomas desde las avionetas al desierto son de las cosas más lindas que he visto, pero la música fué la que me estremeció y logró que saliera de mí, un litro extra de lágrimas. Toda la película es preciosa y digna de estar en una colección. Véanla por favor, no se priven de ésta belleza.
En fin, para que vean que no sólo me apasiona mi Heathcliff, Robbie boy o la necedad de Crepúsculo y que después de todo, aprecio mucho el talento de quienes saben escribir como se debe. O al menos, como a mí me gustaría escribir.


Ya saben lo que les dejo respecto al post, pero no olvidaré nunca re afirmarles mis salu2 y mi cariño.