Cuando escuché por primera vez en la voz de Ralph Fiennes "¡No puedo vivir sin mi vida! ¡No puedo vivir sin mi alma!", me sentí morir. El corazón se me desbocó y las lágrimas se me escurrieron sin pudor alguno en una sale llena de gente totalmente desconocida.Leí "Cumbres Borrascosas" de Emily Brontë, cuando era una puberta, la verdad es que no entendía de pasiones ni nada por el estilo, para mí Catherine y Heathcliff eran un par de personas algo desquiciadas, sin amor propio, enfermizos y con una relación que yo conocía con el nombre de "Amor Apache". No me identifiqué y boté el libro en algún rincón.
Algunos años después, estrenaron la película y decidí meterme al cine, sóla, es más, creo que fué la primera vez que fuí sóla al cine. No estaba precisamente entusiasmada por verla, pero como siempre, algún inglés me arrastra dentro de las salas de cine... ¡Maldición, qué fijación por los ingleses! Es que nada más ví el póster y caí redondita a los piés de Ralph Fiennes.La película me pareció hermosa, la ambientación era impresionante, las actaciones me las comí enteritas. A Juliette Binoche le tengo un respeto bárbaro como actriz y bueno, Fiennes interpretó a Heathcliff como nadie. La fotografía es un personaje principal, así como lo fué la música (que de hecho tengo que incluir en el iPod). Peter Kosminsky realizó una labor maravillosa y siempre estaré agradecida por ésta versión cinematográfica, porque fué la que me hizo entender la novela como se debía. Y a valorarla como se le tiene que valorar.
Después de varias lágrimas y suspiros, salí del cine y me dirigí a mi casa. Leí nuevamente la novela sin pausa, toda la noche y parte de la mañana. Terminé con la firme determinación de que lo menos a que debía aspirar, era a despertar una pasión así por alguien y que sólo estaría con aquel hombre que hiciera nacer en mí, lo mismo.
Los estándares se ponen altos cuando una se deja llevar por las emociones primarias, yo no quise, ni he querido tener a mi lado a un hombre que sintiera que sin mí no podría vivir, ni que se sintiera a medias sin mi presencia. No quería el complemento de nada. Lo que quería era poder desatar la pasión de un hombre, que se sintiera en plena libertad de quererme sin límites. No sé si me explico, saber que alguien podía quererme sin restricciones y yo a él. Para mi buena suerte, me funcionó.
Ya estoy cayendo en lo cursi otra vez, les digo que dejarme escribir lo que siento no es muy prudente. En fin, éste sí es un libro "obligado", de verdad, tienen que leerlo si no lo han hecho. Las versiones llevadas a la pantalla grande, debo confesar que sólo conozco ésta y una adaptación a medias que alguna vez realizara Luis Buñuel, llamada Abismos de Pasión. Si pueden rentar o bajar o conseguir de alguna manera la película de 1992, véanla por favor.
Listo, otra más, ésta entrada va dedicada a Marguis porque pidió algo romántico, a Luciana porque sé que es una de sus novelas favoritas y a todas y todos que aprecian la novela romántica. Un abrazo y salu2.