Poco después de leer los libros de la Meyer, me seguí con la onda romática paranormal y como los cuentos de hadas son lo mío, pensé que Bestial de Alex Flinn me podría caer de perlas. Bien...mmm...no, no lo hizo del todo.
Lo que sucede es que ésta novela es más ligerita que una pluma en la luna, así de ligerita. Pero bueno, sigue siendo la Bella y la Bestia, sigue siendo un cuento de hadas, desde luego en épocas cibernéticas, donde un espejo es un google earth en tiempo real y con zoom, donde la búsqueda para revertir el hechizo es a través de terapia grupal por chat, donde la terapia es moderada por el Sr. Anderson y los pacientes sufren a consecuencia de tratos con brujas algo extremistas.
En general, tiene algunas cosas entretenidas, pero un tipo huraño y peludo, no veo cómo despertaría la atención de una chavita, que literal es entregada por su padre drogadicto a un perfecto extraño. El tutor ciego, es para mi gusto el mejor personaje, de ahí en fuera, bueno, Kyle (Galán)-Adrian (Bestia) es medio bipolar, nada que me sorprendiera, Lindy (Bella, ¡¿cómo Lindy?!) es otra Bella Swan a decir verdad. La bruja no es tan malvada, medio exageradita pero no malvada y tiene sindicato con toda la cosa ¿?
Ya se saben el cuento, la damisela termina ablandando el fiero corazón de la inhumana bestia, se enamoran y hasta el último momento, cuando la Bestia está en la tablita, la muchacha le declara su amor y el hechizo se rompe, todos felices y todos contentos.
En la novela, Kyle es el bombón de la escuela, el niño chulo, rico, popular y desde luego, vanidoso hasta la pared de enfrente. El día que se porta como lo que es: un patán, con la compañerita rara del colegio y la hace pasar una vergüenza, resulta que le pone una maldición encima y lo convierte en Chewbacca (o algo muy cercano a eso), hasta que una joven se enamore de él y se lo diga, la maldición acaba, nada más queeeeee... tiene que ser en un periodo no mayor a dos años, de lo contrario permanecerá así.
La película El encanto de la bestia (no quiero ni pensar a quién le debemos el nombrecito) se estrenó este año en México, la dirigió Daniel Barnz (su Phoebe in Wonderland me gustó). Entonces a ver, la película no tiene nada espectacular, nada que de verdad valga la pena, miren que Alex Pettyfer está guapísimo pero no logró que suspirara por él ni una vez, no una. No había química con la niña de High School Musical, Vanessa Hudgens, que tampoco es la gran actriz. La gemelita Mary-Kate Olsen sale dos segundos y el buen Niel Patrick Harris no pudo hacer nada por su personaje, que es el que me gusta del libro. ¡Dios es que la película es un bodrio! Y para colmo de males ¡¡a la Bestia me la dejaron calva!!! Ni por equivocación le pusieron un pelo encima, esta Bestia es pelona, con tatuajes interactivos, con fierros insertados en la piel y cortadas frescas en la cara, pero aún así, está más bonito que la Bella, o sea ¿cómo? El guión es una vergüenza y para desgracia de la tan bien vendida novela de Flinn, los personajes quedaron reducidos a cartón. No es que el libro sea material como para hacer un peliculón, pero definitivamente cuenta con más alma que ésta pobre cinta. Veamos, para rescatar sólo su banda sonora, pero ya saben que para mí la música es un indispensable y ésta la escribió Marcelo Zarvos, quien me conquistó en Recuérdame, así que, éso me gustó, si.
¿La vieron? ¡Ups! ¿Les gustó? ¡Qué suerte! ¿No la vieron? Ya saben a qué atenerse. ¿Leer o no leer? Mmmm, son como 300 páginas, que mejor quede a su consideración.
Les dejo todo lo que tengo y una recomendación que sí vale la pena ver, La bella y la bestia de 1978, película de Checoslovaquia (cuando eeeera), pero sólo con subtítulos en inglés. Besotes, abrazotes y cariñotes. Salu2.












